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DIFÍCIL ETAPA
El 23 de mayo de 1962, la veterana y apreciada colega Ana Luisa Llovera, entonces presidenta de la Asociación Venezolana de Periodistas, solicita a la Cámara de Diputados del Congreso de la República, una investigación de la supresión de la libertad de expresión y de información, y concretamente el establecimiento de la censura previa prohibida expresamente por nuestra Constitución Nacional (Art. 66). Un remitido con el resultado de la investigación parlamentaria fue publicado en 11 de julio del mismo año, en El Nacional. Por la Comisión Política Interior de la Cámara de Diputados, firmaron: “José Vicente Rangel, Presidente. Vidalina de Bártoli; José Ángel Ciliberto; Luis Herrera Camping; Gustavo Machado; Eloy Párraga Villamarín; Ceferino Medina Castillo; Luis E Solórzano Bruce; Alio Chacín Reyes; Argenis Gómez; Elpidio la Riva Mata; Jesús María Casal; Orlado Tovar; Luis Alfaro Ucero; Luis Miquelena; Máximo Arteaga Pérez; Ramón Tenorio Sifontes.”
Por ser un informe autorizado sobre la situación de la prensa y los periodistas frente al gobierno en la época, reproducimos las partes más demostrativas, lo que dará una idea seria sobre esa difícil etapa:
“En el mes de octubre de 1960, grupos armados se introdujeron en horas de la madrugada en las oficinas de redacción y talleres de la Compañía Anónima Editora ‘El Independiente’, donde se editaban los diarios `Tribuna Popular´; el semanario político `URD´, órgano oficial del partido Unión Republicana Democrática; las publicaciones humorísticas `Fantoches´, `Fósforo´ y `Dominguito´. Los asaltantes atacaron al vigilante de guardia, destrozaron a culatazos y cabillazos tres linotipos y al retirarse incendiaron muebles y otras instalaciones de las oficinas. El propósito evidente del grupo era el de destruir totalmente los talleres donde se imprimían esos órganos de oposición. Un mes después, el 28 de noviembre de 1960, mediante disposición ejecutiva fueron clausurados indefinidamente `Tribuna Popular´, `Izquierda´, `Dominguito´ y el `Fósforo´. Tal medida se acordó en base al Decreto de Suspensión de Garantías, dictado en noviembre de ese año, en procedimiento abiertamente reñido con disposiciones constitucionales que garantizan la libre expresión de las ideas y del pensamiento escrito, quedando sujetas a penas de conformidad con la ley, las expresiones que constituyan delito y en manos de los órganos normales de la Administración de Justicia el procedimiento de cada caso en particular, sin que pueda quedar al arbitrio de funcionarios del Ejecutivo la suerte que deben correr periódicos y publicaciones que dentro de un orden democrático cumplen la especifica función de orientar y responder a las distintas tendencias políticas e ideológicas que la propia Constitución ampara.
“En los primeros días del año 1961 se produjeron una serie de agresiones por parte de las autoridades policiales contra periodistas que cumplían con su labor profesional. Algunos de ellos fueron detenidos por el simple hecho de cubrir la información relativa a un suceso acaecido en cualquier sitio de la ciudad. Simultáneamente con estos hechos se desarrollo toda una campaña contra el gremio de la prensa, y el local de la sede de la Asociación Venezolana de Periodistas (AVP) fue objeto de asaltos y actos vandálicos que dejaron en sus paredes huellas infames de esa campaña. Tales actos, a pesar de las reiteradas denuncias, no fueron investigados por el gobierno a fin de determinar las responsabilidades correspondientes. Por el contrario, una asamblea de periodistas convocada para la fecha en el local de la AVP, situado en la avenida Andrés Bello, no pudo efectuarse (...) porque fuerzas publicas apostadas en las cercanías del sitio impidió el acceso al local de los invitados.
“El 24 de abril de 1961 el gobierno clausuró las oficinas de Prensa Latina, Agencia Internacional de noticias que opera en diversos países del Continente entre otros Brasil, México, EEUU. En el curso de ese mismo año se tomaron medidas contra algunos radio-periódicos, por lo cual unos desaparecieron definitivamente y otros debieron supeditar sus informaciones y comentarios a un riguroso control. Conviene recordar en esta materia las medidas de suspensión de que fuera objeto el programa radial Noti-Rumbos y la persecución a que fue sometido su director Aquilino José Mata.
“El mismo año es suspendido en Trujillo el periódico `Tiempo´. El 17 de noviembre de 1961 es suspendido por decisión ejecutiva el diario `Clarin´, que reaparece el 21 de ese mes para volver a ser suspendido el 28, esta vez por tiempo indefinido. Simultáneamente con esta última suspensión, su director, Dr. Leonardo Montiel Ortega, fue detenido por un periodo de 16 días sin que el caso fuese conocido por los Tribunales competentes. El 14 de diciembre de 1961, con motivo de la visita a Caracas del Presidente de los EEUU, se suspendió el vespertino `La Hora´, mientras durara la presencia del primer magistrado norteamericano en nuestro país.
“El año 1962 se inicia con iguales características en cuanto a libertad de prensa. El 16 de enero reaparece el diario `Clarín´ para ser suspendido el 22 del mismo mes, en igual fecha el vespertino `La Hora´ es objeto de nueva suspensión, así como su sustituto `La Tarde´ que es cerrado al propio 23 de enero. En esta oportunidad se clausura igualmente a `Tribuna Popular´.
“En el mes de febrero el gobierno dicta una medida clausurando indefinidamente el semanario `Izquierda´ y a `Gaceta Parlamentaria´, vocero cuyo material reproducción únicamente las intervenciones de los parlamentarios en el seno de la Cámara.
“El 5 de mayo, en horas de la tarde, las oficinas y talleres de los diarios `Clarín´ y `La Tarde´, situados en el edificio Vanguardia, esquina de Caja de Agua de esta ciudad, fueron asaltados por brigadas de la Dirección General de Policía (DIGEPOL), en acto sin precedentes que la Cámara y la opinión publica repudió y que el régimen no se atrevió a desmentir, atribuyéndolo a la insubordinación de un grupo de agentes del mencionado cuerpo. El relato de este hecho, las características que lo rodean, los daños ocasionados, configuran toda una situación que debe considerarse en función de un proceso en el que la libertad de prensa afronta situaciones cada vez más difíciles y el ejercicio profesional se torna peligroso y lleno de alternativas ante las cuales la protección legal necesaria está ausente.
“En el mismo mes le fue aplicada una disposición policial por la publicación en el diario ‘El Universal´ de un articulo de un colaborador al señor Luis Teofilo Núñez, hijo, co-director de ese diario. Se castigaba así en el directivo de un órgano periodístico la opinión emitida en una columna debidamente firmada por autor responsable.
“El 7 de mayo de 1962 es clausurado definitivamente el diario `Tribuna Popular´ y el 25 del mismo mes vuelve a ser objeto de nueva suspensión, esta vez por 15 días, el periódico `Clarín´.” (Subrayados nuestros)
Hasta aquí el recuento parlamentario de los atropellos contra los periodistas y la prensa, ya bien por la vía oficial, o a manos de matones “vestidos” de policías, que precedían o acompañaban los decretos restrictivos de la libertad de expresión emitidos por el gobierno de Rómulo Betancourt.
EL LAPIZ NEGRO
En la época de la dictadura militar, los censores gubernamentales marcaban los materiales informativos con un lápiz rojo o creyón rojo, hecho ampliamente conocido y vivido por el gremio periodístico nacional. En la época de Betancourt, a quien muchos llaman adulantemente “EL PADRE DE LA DEMOCRACIA”, los censores prefirieron el lápiz negro.
El extinto periodista José Moradell, sempiterno Jefe de Redacción de El Nacional, consultado por la referida comisión parlamentaria, dijo al respecto:
“Existe una situación de censura. El régimen de censura no excluye el material publicitario, el material de propaganda para abarcar por igual ese tipo de material y el material de redacción del editorial. Por consiguiente, ese régimen de censura causa también, perjuicios en el ejercicio financiero del periódico.”
Cuto Lamache (José Gamínez Obregón), para el momento, Sub-Director del mencionado diario, reforzó a Moradell indicando que “han sido censurados comunicados de organismos como la Federación Campesina, CTV no oficial, Federación de Centros Universitarios y últimamente la tarjeta de entierro con motivo de la muerte del ciudadano José Gregorio Rodríguez”, y que fueron “tachadas” intervenciones de parlamentarios en torno al alzamiento de Carúpano y “sólo nos dejaron la intervención del diputado Gonzalo Barrios”.
Y describieron el procedimiento que en las redacciones, aplicaban los censores de prensa del gobierno “democrático” de Rómulo Betancourt. José Moradell dijo a los diputados que le interrogaban, que “la practica más generalizada en los días en que el censor hace acto de presencia en el periódico, es una anotación a lápiz negro, sobre originales o pruebas, diciendo sí o no simplemente. En algunos casos con el mismo tipo de lápiz ha hecho mutilaciones.” (Subrayado nuestro).
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa estuvo en la primera fila del enfrentamiento a los atropellos gubernamentales. En diversas oportunidades denuncio la detención de colegas por el “delito” de cubrir profesionalmente sucesos de la política nacional. Conjuntamente con la AVP y el Círculo de Reporteros Gráficos (CRG) condenaba las agresiones contra periódicos y periodistas. Diversos comunicados y acuerdos sobre la materia emitió la Junta Directiva del SNTP en medio de ese clima oscuro que soportaron los periodistas venezolanos (26).
POR EL MEJORAMIENTO SOCIAL Y ECONÓMICO
La lucha del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa en el plano socio-económico, ético y político-sindical podría resumirse en los logros alcanzados a través de la contratación colectiva, que comienza a las pocas semanas de fundado el organismo. Ya vimos varios de los contratos de 1946, que fueron rudimentarios instrumentos de beneficio a los afiliados.
Hoy la situación es distinta. De los iniciales contratos de ocho cláusulas se ha pasado progresivamente a convenimientos de 54, 56 y hasta más de ochenta cláusulas, por ejemplo, en los casos de Ultimas Noticias, El Universal y El Nacional, respectivamente, que comprenden cuestiones saláriales, sindicales, socio-económicas, estabilidad, seguridad social, vacaciones, educación de los hijos de los trabajadores, utilidades, etc.
En la relación obrero-patronal no hay dádivas. Todos los avances son conquistas de los trabajadores a través de sus luchas, unos más, otros menos. Generalmente, las discusiones de contratos y la exigencia del respeto a los convenios por parte de las empresas, van acompañados de la presión laboral, que pueden ir desde la mesa de negociación hasta el paro de actividades, pasando por la denuncia publica, “operación morrocoy”, asambleas en los centros de trabajo, etc. El único conflicto fuerte que registra el SNTP en su historia, por irrespeto a la contracción colectiva, fue la huelga de Ultimas Noticias en diciembre de 1961 a enero de 1962, que duró 45 días, en reclamo del pago de los 365 días de utilidades contemplados en el contrato vigente, mientras la empresa dispuso cancelar solo 30. Este conflicto fue muestra de organización laboral, que supo ganarse la solidaridad popular, manifestada en el apoyo monetario a los huelguistas, lo que permitió garantizar el pago de medio salario mientras duró la huelga.
Los niveles de contratación varían de un centro de trabajo a otro, de acuerdo con el poder económico real de las empresas, la calidad de la dirigencia sindical y, sobre todo, la combatividad y organización de los trabajadores beneficiarios directos de la contratación. Estos son los tres factores principales siempre presentes en las mesas de negociación. De ahí, la necesidad de comprender por parte de los trabajadores que los contratos se ganan o se pierden dentro de las empresas, porque, en definitiva, de los tres factores mencionados el más importante es la voluntad y el convencimiento de los trabajadores de luchar por sus derechos. Su mística clasista. Su empuje. Su decisión de conquistar mejores y más justas relaciones laborales.
En relación a la actual contratación colectiva, en forma general podemos decir que todavía es insuficiente en la mayoría de los casos, si tomamos en cuenta el ritmo de crecimiento del país, el desarrollo de las empresas periodísticas y las pingües ganancias de los dueños de los periódicos y agencias informativas nacionales y extranjeras, con que fundamentalmente establece relaciones contractuales el SNTP.
El Sindicato tiene firmados contratos colectivos con las siguientes empresas :
a) Editora Ambos Mundos, editora del diario standard El Universal.
b) C.A. Editora El Nacional, editora del diario standard El Nacional.
c) C. A. Ultimas Noticias, editora del diario tabloide Ultimas Noticias, perteneciente a la Cadena de Publicaciones Capriles, junto a El Mundo y Editorial Elite (que publica las revistas semanales Elite, Venezuela Grafica y Páginas).
d) C. A. El Mundo, editora del vespertino standard El Mundo.
e) Editorial Elite, editora de las revistas Elite, Venezuela Grafica y Páginas.
f) Editorial Santiago de León, editora del diario standard 2001, perteneciente al Bloque de Publicaciones De Armas.
g) Meridiano C. A., editora del tabloide Meridiano, único diario deportivo que actualmente circula en el país. También del Bloque De Armas.
h) Luego vienen contratos con las agencias informativas, que en general tienen inexplicablemente, condiciones inferiores a la media existente en los diarios capitalinos.
i) Actualmente está en discusión un contrato colectivo con la empresa editora del Diario de Caracas, tabloide puesto en circulación en 1979, cuyo Director, Diego Arria, exgobernador del Distrito Federal y ex ministro de Información y Turismo durante el gobierno del Presidente Carlos Andrés Pérez, se encuentra en el exterior evadiendo su detención decretada por auto judicial librado en su contra por presunta corrupción administrativa, en la que se presume también la cooperación de Luis Teófilo Núñez Arismendi, director de El Universal.
CONTRATOS DEMASIADO LARGOS
Un alto porcentaje de los contratos vigentes, fueron firmados inexplicablemente por períodos de tres años (treinta y seis meses). Así lo contemplan las contrataciones de El Universal, Ultimas Noticias, El Mundo y Editorial Elite, que aunque tengan aumentos saláriales dentro del referido tiempo, son adversos a los intereses de los trabajadores y sus familiares, por cuanto congela las condiciones laborales por tres años, cuando el costo de la vida y las ganancias de las empresas van en aumento constante.
En este sentido, pienso que a la Junta Directiva del SNTP le convendría tomar la decisión de firmar contratos colectivos con duración máxima de 18 a 24 meses, de acuerdo a las posibilidades reales de cada empresa, las exigencias del trabajo y las condiciones en que se desarrollen las discusiones. En todo caso, un máximo deseable de duración de los contratos, no debería exceder en ningún caso los 24 meses, con aumentos saláriales adicionales cada 8 meses, como mínimo. Adoptada como una decisión rectora de la gestión sindical, con el respaldo activo de los trabajadores en todos los centros de trabajo y el apoyo institucional del Colegio Nacional de Periodistas. Una política sindical de esa naturaleza tendría fácil e inmediato respaldo de las centrales sindicales nacionales CTV, CUTV, CODESA.
SALARIO MÍNIMO
La profesión del periodista viene siendo subpagada en el mercado nacional. En esta materia, la lucha por la superación de las condiciones saláriales ha sido preocupación importante, mancomunadamente, del SNTP, la AVP y luego del Colegio Nacional de Periodistas, organismo creado por la Ley de Ejercicio del Periodismo sancionada en agosto de 1972. En la Capital, ha tocado al Sindicato el rol fundamental en el logro de esta conquista; en varios casos la relación contractual supera los mínimos establecidos por el CNP.
PREVISIÓN Y SEGURIDAD SOCIAL
En esta materia, el SNTP ha puesto gran empeño, aunque hasta el momento, la situación deja mucho qué desear. En el caso de los periodistas, están amparados por el Instituto de Previsión Social del Periodista, organismo fundado con un capital de Bs. 110.000,00 el 15 de julio de 1966, “por iniciativa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) y colaboración de la Asociación Venezolana de Periodistas (AVP)”, como se indica en el Informe Acerca de la Condición y Situación Social y Legal de los Periodistas en Venezuela, presentado por el SNTP en el II Congreso Latinoamericano de Periodistas, celebrado en Caracas del 21 al 24 de julio de 1979. (Anexo 2).
El Acta Constitutiva, que reposa en los archivos del IPSP, contiene los Estatutos originales. El artículo 7 de éstos, en parte dice textualmente:
“Son miembros del Instituto de Prevención Social del Periodista los otorgantes del documento de constitución y las demás personas afiliadas a la Asociación Venezolana de Periodistas o al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa que soliciten su inscripción y que sean aceptados como tales por el Directorio. El Directorio está facultado para aceptar como afiliados contribuyentes y beneficiarios del Instituto a periodistas y otras personas de actividades conexas con el periodismo, aunque no estén asociados a la Asociación Venezolana de Periodistas ni al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, previa solicitud de los interesados.” (Subrayados nuestros)
Sin embargo, a pesar de los principios y voluntad de los constituyentes y de que el IPSP fue fundado por iniciativa del SNTP bajo la Secretaría General de Arístides Bastidas, actualmente a los miembros del Sindicato que no son periodistas, no se les reconoce el derecho a afiliarse al Instituto. Es un hecho insólito, que no se compadece con la historia y menos con la solidaridad y la justicia social. Pereciera obedecer más a caprichos de una o varias personas, que a decisión razonada de la Asamblea o de un Directorio, donde participa, precisamente, el Secretario General del SNTP. Los artículos 38, 39, 40 y 41 de la Ley de Ejercicio del Periodismo, y 49, 50 y 51 de su Reglamento, nada dicen al respecto que pueda servir de base para esa inconsecuente decisión. Un legítimo reclamo en ese sentido por parte de la Junta Directiva del SNTP ante el Directorio del IPSP, podría lograr la aceptación de nuevos miembros del Sindicato en el Instituto, para que gocen del amparo social del IPSP. Esto sería recibido como un acto de justicia hacia la entidad fundadora.
PERSPECTIVAS
A modo de conclusiones, se plantean algunas cuestiones que, más que juicios firmes son reflexiones sobre la importancia histórica del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, su estructura social, su funcionamiento, su naturaleza y el reto que tiene planteado hacia el futuro, que indudablemente debe y puede ser de superación permanente.
ESTATUTOS Y ESTRUCTURA INTERNA
Salvo algunas reformas menores, los Estatutos del SNTP de 1980, son los mismos del SNP de 1946. El cambio más importante fue el operado en su artículo cuarto, que permitió ampliar la base militante de la organización, pero en los últimos tiempos se le hipertrofió al cambiarlo para incluir hasta pregoneros y distribuidores de periódicos, lo que desnaturaliza al Sindicato y, además, si se aplicase, lo haría entrar en conflicto con otras organizaciones sindicales con tradición en las empresas periodísticas.
Pero, si bien hubo esa importante, pero desarticulada, preocupación en la dirigencia, nada se ha avanzado en la modernización de la estructura sindical, su real democratización para lograr amplia participación del colectivo, sus principios, etc. Es urgente una amplia reforma estatutaria, producto de abierta consulta y debate, que permita esa modernización del SNTP y la definición de unos perfiles más democráticos, más clasistas y de avanzada social.
Algo esencial en esta materia, sería convertir las actuales “Secretarías” de la Junta Directiva en verdaderas “Comisiones de Trabajo” con vida interna propia, las cuales estarían dirigidas por el Secretario respectivo, e integradas por el Suplente de la Secretaría y todos aquellos compañeros que deseen participar en el trabajo regular del área. Se trabajaría con base en planes sectoriales de trabajo, cuya aplicación no dependería ya de alguna individualidad, sino que sería competencia del colectivo sindical. Ello significaría un desarrollo democrático de la organización: permitiría una amplia participación natural de los afiliados en la actividad sindical; y contribuiría a ir abandonando, paulatinamente, el concepto de “gestoría sindical” o “agencia de reclamos”, que muchos manejan en torno al sindicato, conciente o inconscientemente.
CONCIENCIA EN CRISIS
La conciencia gremial y clasista evidentemente se ha venido a menos en el SNTP. El nihilismo, el individualismo, el egoísmo y la “caribería” (en formas repugnantes, a veces), la insensibilidad social y política, el nuevorriquismo y ciertos grados de corrupción están presentes en buena parte de la militancia del Sindicato, influenciada –es lógico– por los aparatos ideológicos del capitalismo dependiente venezolano, y especialmente dentro y a través de los medios de difusión masiva, donde el béisbol de las “Grandes Ligas” norteamericanas se vive y expone como si se tratase de eventos en el “Chato Candela” del 23 de Enero, y los musicales sabatinos de la televisión son un perfecto conducto de transculturización con desfile martillante de “mises”, chabacanerías y cuanta estrella televisiva levanta cabeza en Estados Unidos y nos la impone cualquier transnacional de los “enlatados”.
Una tarea básica es la recuperación del nivel político-gremial de los afiliados, que en los actuales momentos totalizan casi dos millares (27). La falta de incorporación a la vida sindical; el temor ante las sutiles y permanentes políticas de amedrentamiento de los patronos; el desinterés (desestimando las intrascendentes conversaciones-quejas-lamentos de sobremesa) ante los problemas sociales, políticos y culturales; la sujeción al paternalismo, el facilismo propio de los comodones; son algunos de los efectos de la influencia del medio capitalista en el seno del gremio, y ello debe ser atacado a través de la elevación del nivel político-gremial.
PARA LUCHAR MEJOR
Especial atención debería prestarse a la formación de cuadros dirigentes de relevo, partiendo de los Delegados Sindicales en cada empresa. Una de las mayores fallas del SNTP –y esto es un criterio muy personal– radica en la baja calidad sindical de algunos Delegados, quienes por falta de interés o desconocimiento no acometen las tareas básicas de esa instancia del correaje sindical, permitiendo la acumulación innecesaria de pequeños y grandes problemas, que muchas veces escapan a los miembros de la Directiva. En muchas oportunidades, el simple reclamo del incumplimiento empresarial de una cláusula contractual requiere de la presencia de uno o más directivos, cuando lo normal sería que se solucionara el problema internamente en el propio centro de trabajo. Esta deficiencia es parte de la crisis de conciencia.
UNIVERSIDAD Y SINDICATO
Conocido es el alto porcentaje de periodistas militantes en el SNTP. Por mandato de a Ley de Ejercicio del Periodismo, para ejercer la profesión se debe tener formación universitaria, indudable avance cualitativo en beneficio del país. En este campo se nota un divorcio bastante importante de los estudios universitarios y la conciencia gremial y sindical. Si bien en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, ofrecen la materia “Ética y Legislación de Prensa”, su programa no incluye ninguna materia sindical. Incorporando la historia del SNTP, la legislación laboral básica y la situación contractual de la prensa capitalina en ese programa, la Universidad aportaría una valiosa colaboración al fortalecimiento gremial y a la elevación de esa conciencia que registramos disminuida. Estrechar las relaciones Escuela-Sindicato-Estudiantes de Periodismo es un reto que involucra la voluntad de docentes, sindicalistas y dirigentes estudiantiles.
PERIODISTAS SIN PERIÓDICO
Es aquí donde más resalta la necesidad de diseñar y poner en circulación un periódico (mensual o quincenal, pero respetando la periodicidad) del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa. Es inconcebible que una organización en su inmensa mayoría conformada por periodistas, carezca de un medio propio. Sobre todo, cuando no existen problemas de orden económico, y menos en cuanto a capacidad profesional. Este órgano informativo sería tribuna para la discusión de cuestiones ideológicas, políticas, culturales y gremiales; para informar sobre la dinámica de la actividad sindical; para servir a otros gremios y sindicatos; y para canalizar trabajos periodísticos de nuevo tipo (no hablamos de “Nuevo Periodismo”), generalmente censurados en los medios de difusión masiva. En síntesis, seria un medio informativo alternativo, que, además de órgano gremial, circularía como exponente de periodismo veraz, independiente y ético.
POCA ACTIVIDAD CULTURAL
Falla importante del SNTP es la inactividad cultural. Falla notoria, pues por el medio propio en que se mueven sus militantes, y el rol del fenómeno comunicacional en la sociedad moderna es inexplicable que carezcan de planes y programas de promoción cultural. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, igual que el Sindicato de Trabajadores de Radio y Televisión del Distrito Federal, es a mi juicio, la organización sindical más cercana al ámbito cultural. Sin embargo, como sindicato, el SNTP despliega muy poca actividad cultural, y en la actualidad se podría decir que ninguna. Convertir su sede en un centro cultural capitalino, estrechamente ligado a la cultura venezolana, es perfectamente factible, si la coordinación de esa área se realiza con capacidad y suficiente amplitud y frescura, como para permitir el concurso de tantos afiliados que podrían encargarse de promover diversas ramas especificas, de acuerdo a sus inquietudes espirituales y sus conocimientos particulares.
LA SIGNIFICACIÓN HISTORICA
Estos y otros problemas del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, no disminuyen ni opacan la trascendencia de la organización al servicio de sus afiliados, de la profesión y del país durante los 35 años de actividad honesta, combativa y desinteresada de sus dirigentes y militantes. Siempre con altibajos, siempre unos trabajando más que otros, siempre cargando con la indiferencia de muchos, siempre enfrentando las pretensiones empresariales, siempre al lado de los intereses del pueblo venezolano y las causas justas de los pueblos hermanos
Si bien el balance no puede ser “optimo”, realmente está arriba y lejos de lo negativo. Suficiente y justo es asignarle un “positivo”, siempre teniendo la capacidad de analizar el presente estrechamente ligado al pasado. No para sacralizar valores anteriores, sino para valorar, respetar y apreciar la evolución de un sindicato que es en la actualidad lo que a través de siete lustros han querido sus dirigentes y militantes, quienes en definitiva, somos autores de lo bueno y lo malo que registra el SNTP, bien sea por acción o por omisión. El futuro también depende de nosotros.
REFERENCIAS
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2. BRICEÑO – IRAGORRY, Mario. Mensaje sin Destino. Monte Ávila Editores (Biblioteca Popular El Dorado). Caracas, 1972.
3. BRITO FIGUEROA, Federico. La formación de las Clases Sociales en Venezuela. Editorial La Enseñanza Viva (Colección de Bolsillo). Caracas, 1976.
4. CALDERÓN, Rafael. Entrevista. Caracas, 1980.
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5. CORDERO VELÁSQUEZ, Luis. Betancourt y la Conjura Militar del 45. Edición del Autor. Caracas, 1978.
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7. DÍAZ RANGEL, Eleazar, Apuntes y Materiales para la Historia de la A.V.P., Ediciones de la AVP. Caracas, 1967.
8. (LA) ESFERA: Caracas, 28-04-46.
9. : Caracas, 29-04-46.
10. : Caracas, 30-04-46.
11. HERRERA CAMPÍNS, Luis. Transición Política, en 1958, Transito de la Dictadura a la Democracia en Venezuela. Editorial Ariel – Seix Barral Venezolana, S. A. (Horas de Venezuela). España, 1978.
12. MINISTERIO DEL TRABAJO. Expediente del SNTP, (Nº 177, folio 59 del Libro de Registro), Sala de Servicio de Sindicatos. Caracas.
13. MOLINA GAVIDIA, Manuel Isidro. Humorismo Trujillano. Biblioteca de Autores y Temas Trujillanos, Nº 2. Caracas, 1972.
14. : Conversación. Caracas, 1980.
14.a. : Escuela de Comunicación Social, planes de Estudio y Promociones 1949 – 1974. Departamento de Publicaciones de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela. Caracas, 1975.
15. (EL) NACIONAL: Caracas, 08-03-46.
16. : Caracas, 12-03-46.
17. : Caracas, 15-03-46.
18. : Caracas, 22-03-46.
19. PÉREZ, Omar. Entrevista. Caracas, 1980.
20. PLAZA, Salvador de la. La Formación de las Clases Sociales en Venezuela. Fondo Editorial Salvador de la Plaza (Cuadernos Rocinante). Caracas, s/r.
21. QUINTERO, Rodolfo. Antropología del Petróleo. Siglo Veintiuno Editores, S. A. (Tercera Edición). México, 1977.
22. : Clase Obrera y Revolución. Viloria y Cruz, Editores. Caracas, 1970.
23. : Hacia el Renacimiento Obrero en Venezuela. División de Publicaciones de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela. Caracas, 1980.
24. RAMA, Carlos M. Historia del Movimiento Obrero y Social Latinoamericano Contemporáneo. Editorial LAIA (Ediciones de Bolsillo). Barcelona, España, 1976.
25. SALCEDO BASTARDO, J. El Cambio Social, en 1958, Tránsito de la Dictadura a la Democracia en Venezuela. Editorial Ariel–Seix Barral Venezolana, S. A. (Horas de Venezuela). España, 1978.
26. SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES DE LA PRENSA. Archivo General. Archivo General. Caracas.
27. : Archivo de la Secretaría de Organización. Caracas.
28. : Archivo de la Secretaría de Trabajo y Reclamos. Caracas.
29. (EL) UNIVERSAL: Caracas, 08-03-46.
30. : Caracas, 12-03-46.
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El SNTP cumplió 60 años él pasado 11 de marzo de 2006. El autor, con la difusión de este trabajo, rinde homenaje a sus fundadores y fundadoras, pioneros de las luchas sociales y libertarias en 1946.
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